Pasos a seguir... (o no)
Mientras realizaba el profesorado en Educación Inicial, me preguntaba constantemente qué era lo que me iba a convertir en una "buena docente". Es así como comencé a escribir debajo del cuaderno de apuntes, en el apartado "notas" las características que mencionaban mis profesores y profesoras.
Recuerdo algunas... muchas dependían de la materia que cada uno y cada una de ellas dictaban: Reflexionar sobre la práctica, seguir formándose, escuchar a los/as otros/as, leer (mucho), invertir en buenos recursos, ofrecer conocimientos de calidad, saber interactuar con las familias, tener disponibilidad corporal.. entre otras. Creanme que fueron muchas. Hojas y hojas donde escribía "como ser".
En el fondo, yo creía que me las sabía todas.. porque desde los 16 era catequista.. y seguramente "muchas cosas eran similares a enseñar en Jardín.. no?" !Qué ilusa! (O no?)
Transité 3 años de formación inicial, con buenas notas (excepto en matemáticas.. porque ya saben que es algo que nos suele costar bastante.. ) En el campo de la práctica II, la profesora me dijo que tenía "pasta de docente". ¿Qué será eso, no? Recordé que en esa escena que ella observó me paré frente a un semicírculo de niños que me miraban sorprendidos porque con una caja con forma de lavarropas.. les conté que se mezclaron unas siluetas prendas de ropa que tenían sus nombres y que tenían que ayudarme a encontrarlas. Ellos y ellas con mucha atención me ayudaron. La actividad salió bastante bien, el grupo ordenado, cada quien encontró su nombre que distinguían por su inicial.. pero allí un problema. Yuliana en realidad no era Juliana.. entonces no logró encontrar su silueta. A esa parte, la profesora no la vió. La docente co-formadora me corrigió el error con algo de desgano.. el mismo con el que no me acercó la lista del registro de asistencia donde podía copiar los nombres que los y las nenas reconocían. En fin.. se pudo solucionar, lo leímos juntas y buscamos el nombre en el registro también.
Ser docente implica además de lo que nombré más arriba... estar atenta a las eventualidades de la sala, para resolverlas de modo significativo para los nenes y las nenas.
Durante el último año, las residencias repentinamente golpearon mi puerta con una propuesta de trabajo que "se le ocurrió a la directora", porque "los nenes ya vieron dinosaurios, entonces podrían trabajar la civilización egipcia". ¿QUÉ?
Ser docente, implica proponerse desafíos, inimaginables, impensados... todos los "im" que se les ocurran.. menos Imposibles.
Después de llorar por sentir que me había tocado la situación más dificil de todas, me propuse conversar con mis profesores y profesoras para pedirles ayuda. Recuerdo que mi profesora del Campo de la Práctica, automáticamente me dijo "Y bueno, hay mucho para trabajar, la vida cotidiana, la escritura, las arquitectura.. etc". Que me haya nombrado esa lista de temas para abordar en la sala, lejos de espantarme me animó a buscar información, a leer, a pensar. Créanme que pensé mucho.
Busqué en Internet algún libro que tratara la vida cotidiana de los egipcios.. y allí se hizo la luz, con un libro que encontré en una búsqueda en Google donde escribí "La vida cotidiana en Egipto", no recuerdo el autor o autora, y por prestarlo, ya saben lo que sucedió.. si... lo perdí. Leí el libro en menos de un día, buscando modos de trasladar algunos de esos hechos cotidianos a la vida de los nenes y las nenas. Quiero que entiendan, que no quería que imiten los modos de vivir egipcio, sino que aprendan continuidades en los modos de vida cotidiana de esa cultura que pudieran aparecer en la nuestra y que además puedan identificar diferencias. Suena complejo, pero les cuento que cuando leí que, por ejemplo, el juego de la Oca tal como lo conocemos, o el ajedrez eran juegos tìpicos de ellos, entendí que esos saberes podían resultar posibles de transmitirles al grupo. (Un dato no menor, es que estabamos transitando el cambio de diseño curricular en la Provincia de Buenos Aires, por lo que entender la cuestión social en movimiento -de cambios y permanencias en el tiempo- era una perspectiva que a penas estaba surgiendo en los profesorados- En fin.. preparé la planificación, le realicé los ajustes que la profesora y otros profesores de áreas me propusieron (también las maestras del Jardín, la directora -por supuesto, porque de ella fue la idea- y la docente co-formadora que en reiteradas oportunidades sin decirme que la propuesta ya estaba agotada antes de comenzar.. me dijo que lo intente, firmando el mapamundi de hojas cuadriculadas escritas sin hacerme muchas revisiones.
Allí me tenían que ver.. con un globo terráqueo mostrando donde estaba ubicado Egipto, y proponiendo que observen revistas que había comprado en una librería de usados, mirando videos con imágenes que yo misma había hecho en la computadora culona y blanca que tenía en casa, preparando con masa de sal una maqueta de las pirámides, entre otras actividades que ya no recuerdo. El fin del proyecto era una muestra con las familias.. y allí otra vez siendo el centro, proponiendo a los nenes y nenas que se caractericen con coronas y cinturones de cartulinas que había hecho con mi mamá. Charlando sobre las pelucas y los maquillajes que usaban los egipcios. Y los nenes y las nenas, jugando con música de fondo mientras la co-formadora me ayudaba a preparar todo en el SUM. Las familias entusiasmadas, porque comentaron que algunos/as contaron en casa datos sobre egipcios, y una mamá preguntando sobre la dieta de los egipcios recibiendo mi respuesta porque en el libro decía que lejos de comer tanto pescado.. ellos/as comían muchas mas carnes rojas. Un éxito. O en palabras de la co-formadora: La seño le puso mucha garra porque el tema era bastante difícil, y logró bajarlo -adaptarlo..- para que sea de interés.
Ser docente es también, entonces, promover el interés, por esos temas que surgen de los niños y de las niñas, pero además (y sobre todo) de aquellos que no les surgen. Justamente, porque quienes no conocen esas realidades diversas, jamás las harían formar parte de sus mundos.
Me recibí ese año, en 2009. Tardé un poco en buscar trabajo porque sinceramente, no sabía como buscarlo (a esto lo trabajo en terapia, porque se corresponde con otra cosa.. jajaja). Una vez que estuve frente a un grupo sola, como responsable total de lo que sucedía en la sala, fuí aprendido cómo ser en el cotidiano..
Ser docente es atar cordones, alzar a upa, limpiar narices, ordenar mochilas, abrigar con camperas (o desabrigar), abrazar si tienen miedo, tomar lista (y cerrar el registro al terminar el mes, abrirlo al empezar el mes, también) interactuar con otras compañeras, con directoras y vices. En mi caso, hasta con representantes legales.
Ser docente, es entonces una tarea que resulta casi indescriptible. Una profesión compleja de describir si no es a través de la experiencia directa y desde la perspectiva de la vivencia como un oficio que forma (o desforma) para ponerse al servicio de los otros y de las otras.
Así comienzo este espacio, donde voy a escribir qué de mis historia me ha convertido en la docente que soy hoy. Les agradezco por leer...
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